Hace relativamente poco en Cosmética Natural Casera Shop decidimos abrir una línea en el blog enfocada a profundizar más sobre algunos aspectos de la cosmética natural que aunque para nosotros sean muy familiares, quizá hay a quien no les resulta tan sencillos.

En este sentido, si hace un par de semanas hablábamos de todo lo que hay que saber sobre los emulsionantes, hoy nos vamos a centrar en los conservantes.

¿Qué son los conservantes?

Un conservante es una sustancia que ayuda –tal y como su nombre indica– a conservar el producto. Ten en cuenta que sin él, una crema se estropearía fácilmente a las dos semanas (y eso guardándola en el frigorífico).

Como es prácticamente imposible que terminemos un producto en menos de dos semanas, lo ideal es usar un conservante para aumentar su durabilidad.  Además, protege a la crema (o el producto que estemos trabajando en ese momento) de hongos y bacterias.

Eso sí, es importante no confundir los conservantes con los antioxidantes, como es el caso de la vitamina E – Tocoferol. Es cierto que la Vitamina E – Tocoferol conserva el producto en el sentido de que ayuda a que los aceites no se oxiden tan rápido y prolongando la vida útil del producto que contenga fase oleosa, pero no protege ni de bacterias ni de hongos.

Aspectos a tener en cuenta a la hora de utilizar conservantes

  • ¿Cuándo debo introducir el conservante? Siempre que en una elaboración haya una fase acuosa, se deberá incluir un conservante y, a no ser que se indique específicamente lo contrario, este deberá ser introducido al final de la elaboración y en frío, de forma que el pH se mida con el conservante ya incluido.
  • Si me olvido de incorporarlo, ¿puedo hacerlo luego? Hay quien se olvida de incluir el conservante y lo hace horas o días después. ¡Error! Para entonces, la crema ya habrá obtenido una carga bacteriana alta y aunque el conservante pueda frenar su crecimiento, las bacterias seguirán ahí.
  • Cuidado con esto. Tampoco se debe volver a calentar una crema para introducir algún tipo de emulsionante o manteca extra, ni siquiera de forma suave al baño maría. Haciéndolo, se estaría ayudando a las bacterias a crecer.
  • Buena higiene. Algo muy importante es mantener siempre una buena higiene a la hora de elaborar un determinado producto, porque el conservante no podrá nunca compensar la falta de higiene.

Tipos de conservantes

Una vez claras las nociones básicas, es el momento de que conozcas los diferentes tipos de conservantes que tenemos disponibles en nuestra tienda online. Al igual que hicimos con los emulsionantes, te dejamos a continuación una tabla explicativa (todos son aptos para veganos).

Eso sí, en esta tabla es importante destacar que la duración es una orientación aproximada, ya que las condiciones de elaboración y el lugar donde se guarde influyen mucho en el tiempo real de conservación (normalmente, en casa uno no consigue condiciones tan estériles como en un laboratorio).

¡Segunda lección terminada! Recuerda que puedes encontrar los diferentes conservantes haciendo clic aquí.

Y si te has perdido la primera lección, puedes echar un vistazo pinchando aquí.

¿Te ha resultado interesante nuestro artículo? 
Esperamos que hayas aprendido un poquito más de la cosmética natural y te animes a probarla.